La forma habitual que tenemos de no equivocarnos es revisar nuestras decisiones antes de actuar. Esa revisión implica pensar y demanda tiempo.
El problema del deporte es que no te da tiempo para pensar. Sucede todo muy rápido. Si te demoras, ese tiro o ese pase ya no están.
¿Que formas tiene el deportistas de escapar a estas revisiones?
Una es ser tan bueno que la habilidad esta muy automatizada. Logras jugar sin tener que pensar.
Otra es crear un contexto en donde si te equivocas no pasa nada. Eso se puede lograr desde adentro de la mente del deportista (el joven al cuál no le importa nada o el deportista con una vida personal dura) o desde afuera (falla, inténtalo nuevamente, falla mejor).
Todo lo que hagamos para hacer sentir al deportista de que el error tiene consecuencias es el germen para impedirle fluir.
Comentarios
Publicar un comentario