Es muy buena esa distinción entre el tiempo abstracto (algo del reloj, algo de los calendarios, algo que hay que llenar, algo que se pierde) y el tiempo de las tareas (algo que sucede intrínsecamente vinculado a las tareas). En la antigüedad la gente se levanta con la salida del sol, se acuesta cuando ya no hay luz, ordeña la vaca a la mañana, trabaja el campo durante las horas de luz. Todo sucede cuando tiene que suceder.
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