
Hay veces que veo que la gente discute temas laborales derrochando una gran cantidad de energia como si estuviesen pedaleando en el aire y no llegando a ningún lado. Esas discusiones muchas veces estan más asociadas a egos personales que a un verdadero interés en resolver los problemas. Recuerdo esa frase que decia algo asi como "definir bien un problema es ya la mitad de su resolución".
Yo admiro a los silenciosos, a los precisos, a los profundos, a los sensatos.
Cuando estuve en Tokyo me fascino la inteligencia puesta detrás de las cosas simples. Y eso se ve todo el tiempo alli: llamadas para despertarte donde solo tenes que marcar números, mapas de subtes que te informan no solo los trayectos sino los costos de cada uno desde donde miras el mapa, aparatos para dar feedback en el momento en que te atiende la persona de migraciones y con caritas que representan como te atendieron...
Desconfien de los gritos, de las cosas complicadas de entender, de solo quedarse a nivel de los sintomas y no las causas que los provocan...
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