Esta noche fuimos a cenar con nuestro amigo Peter que actuó de anfitrión. Fue una de las mejores cenas de mi vida es un restaurante muy exclusivo de Londres. Fueron tres platos muy exquisitos, postre muy British y un macchiato para cerrar la noche donde todo fue acompañado por vino tinto de Nueva Zelanda que se te derretia en la boca (que tinto por dios...). Un nivel de cena que supero todo lo imaginado...Pero el corazón del post no es tanto la maravillosa cena sino compartir que no hay como vivir las ciudades con alguien del lugar. Un turista siempre va andar por las avenidas y no por las calles laterales. La visión de la ciudad cuando te lleva a pasear un local es infinitamente mas rica. Siempre hay que tratar de que alguien de la ciudad te lleve a conocer el corazón de la misma.
Uyyy...casi me olvido...antes de cenar fuimos a un pub bien londinense y me la encontré a Stella...esta no se pierde ninguna....
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