En el deporte de alta competencia la diferencia entre ganar y perder son unos pocos errores. Errores tanto producto de la falta de concentración, de tomar un riesgo exagerado, por parte del que los comete como la velocidad, la atención, del que toma ventaja de esas situaciones. Muchas veces los jugadores creen que pueden permitirse esos errores, que en el transcurso del partido recuperaran el terreno perdido, pero esa concepción asume que tu rival también los cometerá. Cuando te enfrentas a un rival que a minimizado la tasa de errores que comete, los tuyos te condenan. Hay que generar en los equipos una cultura de la precisión, una cultura de aprovechar las pequeñas ventajas y descuidos, por ahí se define todo. Los errores deben doler antes que sucedan.
En el deporte de alta competencia la diferencia entre ganar y perder son unos pocos errores. Errores tanto producto de la falta de concentración, de tomar un riesgo exagerado, por parte del que los comete como la velocidad, la atención, del que toma ventaja de esas situaciones. Muchas veces los jugadores creen que pueden permitirse esos errores, que en el transcurso del partido recuperaran el terreno perdido, pero esa concepción asume que tu rival también los cometerá. Cuando te enfrentas a un rival que a minimizado la tasa de errores que comete, los tuyos te condenan. Hay que generar en los equipos una cultura de la precisión, una cultura de aprovechar las pequeñas ventajas y descuidos, por ahí se define todo. Los errores deben doler antes que sucedan.