Esta semana estuve con dos millonarios. Uno es generoso, humilde, sencillo. Disfruta su fortuna. La gasta con sus afectos, no se la guarda toda. El otro millonario tiene como característica saliente su inteligencia para los negocios más que su generosidad. Se mueve rápido. Es raro que pierda plata y siempre esta muy ocupado viendo como ganar más. Pensé en la vida de los dos. Pensé en cuál disfrutaba más su fortuna. Y después de darle vueltas al tema llegue a la conclusión que no es muy distinto hacernos la misma pregunta sobre nuestra vida. ¿Estamos disfrutando lo que tenemos o nos enganchamos en la búsqueda incesante de tener más y más? ¿Compartimos lo que tenemos con nuestros afectos o lo gastamos todo en nosotros? Al final la cantidad de plata con la que contamos es independiente de nuestra reflexión sobre si la estamos pasando bien o no.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...