domingo, 4 de octubre de 2015

Sentimiento oceánico

La segunda copa de un buen vino. Seguir corriendo cuando tu mente se adueña de tu cuerpo. Una charla cómplice con tu hijo. Hacer el amor. Que tu equipo controle a su rival hasta dejar en evidencia quién de los dos es mejor. La sobremesa de un asado con amigos. Viajar a un lugar nuevo. Hacer algo bien hecho. Un paisaje. Escuchar la música fuerte en los auriculares mientras ando en bicicleta con el aire golpeando en la cara. Las pastas de los domingos. Leer el diario con todo el tiempo del mundo. Leer un libro que no se deja abandonar mientras tomo un cortado en jarrito en algún momento de la semana. Para mi la felicidad se da en todos esos momentos. Se juega por ahí. Uno va esquivando todo lo demás para llegar seguido a todos esos momentos. Uno gambetea cosas que no quiere hacer, obligaciones, trabaja menos, esquiva la estupidez humana, para llegar nuevamente allí. A esos lugares en donde surge ese sentimiento oceánico. Donde se pierde y se confunde con el mundo.