Este fin de semana nos juntamos un grupo de amigos que hace treinta años terminamos la escuela primaria juntos. Viajaron desde Neuquén y nos unimos los que estamos viviendo en Buenos Aires para pasar dos días inolvidables. Sentimos que en algún punto el tiempo se había detenido. Le seguíamos hablando a esa compañera que se sentaba al costado tuyo y no a la que se había casado, o separado, o que era empresaria o que tenia un doctorado. Nos seguiamos vinculando con lo que esa persona era en su esencia, sin nada extra, sin ningún logro, sin ningún traspié. Por dos días fuimos nosotros sin armadura, sin red, sin cuidarnos que decir. Fue un fin de semana único. Especial. Mañana todos volveremos con nuestra vida de todos los días. Volveremos a estar atentos, a tratar de seguir resolviendo los interrogantes que nos presenta la vida, a empujar, a levantarse. Mañana el tiempo volverá a ponerse en movimiento pero nadie nos quitará el regalo de haber sentido este fin de semana que el tiempo se había detenido hace treinta años y nada había transformado esa foto. Nos miramos en el espejo y seguíamos siendo los mismos.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
