Los grandes equipos pueden cometer el error de no agudizar la atención en los momentos donde tienen que concretar las oportunidades que generan debido a la gran cantidad que generan. Los equipos chicos en virtud de las pocas oportunidades de concretar que se les presentan tienen mucha más desarrollada esa capacidad. Ellos no se pueden darse ese lujo. Los equipos grandes deben aprender a no confiar en exceso de la abundancia que son capaces de generar y deben desarrollar la capacidad de concretar como si fuesen un equipo de escasas oportunidades.