miércoles, 4 de mayo de 2016

Actitud

“Hay ancianos que sólo esperan. Por la mañana esperan el almuerzo. Por la tarde, la cena. Esperan, en verdad, la muerte. Yo no la espero. Pienso mucho. Me trabaja mucho la cabeza. Tengo mucho en qué pensar.”  La mujer tiene 102 años, está casi ciega y se llama Esther Menassé.