Las personas más capaces confían más en los sistemas que implementan que en su fuerza de voluntad. Estamos llenos de sesgos cognitivos, habitos negativos, que se ponen en marcha -incluso en forma inconsciente-. La dieta la haces cuando pones la fruta cerca tuyo, haces gimnasia cuando pones la ropa la noche anterior. No confíes en vos mismo. Confía en tus proceso.
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