lunes, 30 de junio de 2025

Tres beneficios de la adversidad

1)Una de las lecciones más comunes que la gente aprende de una tragedia es que es mucho más fuerte de lo que pensaban, pero esa tragedia, luego de esta nueva apreciación de sus fuerzas, les da confianza para afrontar futuros desafíos.
2) La segunda clase de beneficio de la adversidad se refiere a las relaciones. La adversidad es un filtro. Separa a los amigos pasajeros de los verdaderos; fortalece las relaciones y abre los corazones de las personas hacia los otros.
3) El tercer beneficio de la adversidad es que el trauma cambia las prioridades y la filosofía tanto hacia el presente («vivir cada día a tope») como hacia otras personas (ser más comprensivo, tolerante, compasivo).

domingo, 29 de junio de 2025

Mesura

La mesura es una virtud poco practicada. Producto de las emociones, vamos a posiciones extremas. Es importante mantener el autocontrol. No pensar que mañana será como hoy.

Modo meditar

 Hay que lograr llevar el modelo de la meditación que implica enfocarse en el aquí y ahora, en el presente, cuando ya no estamos meditando. Enfócate en lo que estas haciendo ahora. Que eso sea los limites de tu foco, de tu experiencia. No sirve meditar 10 minutos y vivir el resto del día escindidos entre estoy haciendo algo pero mi mente esta en mis pensamientos.

sábado, 28 de junio de 2025

Radiadores

Hace unos días pusimos en funcionamiento los radiadores en la casa de Córdoba. Estos primeros días con la mente y el cuerpo no sufriendo la adaptación que hacemos a todo lo bueno, es todo felicidad! Se irá en unos días ese placer por el confort que percibimos. Tener los radiadores instalados ha sido un proceso de ahorrar para comprarlos, ahorrar para instalarlos, ahorrar para instalar los garrafones para ponerlos en funcionamiento. Las cosas tienen un valor diferente cuando hay esfuerzo de uno por detrás.

Soltar

 Todos tenemos cosas por soltar.....el jefe que no nos valoro...o el que nos cago...tu colaborador ventajero que te traiciono...cosas que te hicieron daño y que hay que soltar. Dejarlas ir. No vivir más con ellas. 

jueves, 26 de junio de 2025

Paciencia

 Las cosas tienen sus tiempos. Uno prepara un escenario, paso a paso, dirigiéndose a un objetivo pero cuando estamos listos no necesariamente coincidimos con la marcha de muchos otros procesos y ahí es donde debemos tener paciencia. Esperar. Seguir trabajando. Dirigir la atención hacia otro lado y esperar que en algún momento las líneas se crucen.

lunes, 16 de junio de 2025

Diseño de tu espacio fisico

La fuerza de voluntad esta sobreestimada. Hacemos cosas no tanto por ella sino por un diseño inteligente de nuestro espacio. Algo que estoy implementando con el objetivo de ir más despacio, estar más en el presente, es dejar el celular en otra habitación. Al principio se siente raro pero es una pequeña decisión muy efectiva.

viernes, 13 de junio de 2025

Correr

Yo corro. Corro poco, corro treinta minutos cada día, pero corro. Corro siempre por el mismo circuito, corro como un hámster, como un perro entrenado, corro por las calles de mi barrio, entre el paredón del cementerio y los talleres mecánicos, entre las veredas rotas y los autos en estado de desastre. Corro. Corro siempre sola, siempre con música, siempre en las tardes aunque a veces —pocas — corro también en las mañanas. Corro en Buenos Aires pero he corrido en Alcalá de Henares, en una playa de Portugal, en el parque del Retiro de Madrid, en Santiago de Chile, en una cinta de gimnasio en un hotel de Caracas. Pero nunca pude correr en Bogotá o en México o en Quito, donde la altura me aniquila. Corro porque me gusta sentir la furia de los músculos, la arrogancia del cuerpo, y porque cada vez es la primera: porque cada vez hay que remontar el agobio y las ganas de no correr y el horror de los primeros minutos hasta que, en algún momento, todo desemboca en un cono de silencio en el que no hay tiempo, ni frío, ni calor, ni cansancio, ni desesperación: sólo la voluntad de permanecer allí para siempre, en ese lugar horrible como si fuera el paraíso. Corro. Corro poco, corro treinta minutos cada día, pero corro. Corro para aprender a aguantar lo que no se aguanta, para no llegar a ninguna parte, para romper el insano silencio del mundo. Para sentir, parafraseando a Clarice Lispector, que soy más fuerte que yo misma. «Vengo de comulgar y estoy en éxtasis / aunque comulgué como un ahogado», escribió el poeta argentino Héctor Viel Temperley. Corro para comulgar como una ahogada. Corro para escribir. Corro porque escribo. Porque es igual de inútil, igual de necesario, igual de pavoroso.

lunes, 9 de junio de 2025

Entrenar

Hay que amasar el pan. Hay que amasar el pan con brío, con indiferencia, con ira, con ambición, pensando en otra cosa. Hay que amasar el pan en días fríos y en días de verano, con sol, con humedad, con lluvia helada. Hay que amasar el pan sin ganas de amasar el pan. Hay que amasar el pan con las manos, con la punta de los dedos, con los antebrazos, con los hombros, con fuerza y con debilidad y con resfrío. Hay que amasar el pan con rencor, con tristeza, con recuerdos, con el corazón hecho pedazos, con los muertos. Hay que amasar el pan pensando en lo que se va a hacer después. Hay que amasar el pan como si no fuera a hacerse nada, nunca más, después. Hay que amasar el pan con harina, con agua, con sal, con levadura, con manteca, con sésamo, con amapola. Hay que amasar el pan con valor, con receta, con improvisación, con dudas. Con la certeza de que va a fallar. Con la certeza de que saldrá bien. Hay que amasar el pan con pánico a no poder hacerlo nunca más, a que se queme, a que salga crudo, a que no le guste a nadie. Hay que amasar el pan todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, sin pensar que habrá que amasar el pan todas las semanas de todos los meses de todos los años: hay que amasar el pan como si fuera la primera vez. Habrá que amasar el pan cuando ella se muera, hubo que amasar el pan cuando ella se murió, hay que amasar el pan antes de partir de viaje, y al regreso, y durante el viaje hay que pensar en amasar el pan: en amasar el pan cuando se vuelva a casa. Hay que amasar el pan con cansancio, por cansancio, contra el cansancio. Hay que amasar el pan sin humildad, con empeño, con odio, con desprecio, con ferocidad, con saña. Como si todo estuviera al fin por acabarse. Como si todo estuviera al fin por empezar. Hay que amasar el pan para vivir, porque se vive, para seguir viviendo. Entrenar. Amasar el pan. No hay diferencia.

La felicidad dura cinco minutos

La voz humana Era de noche. Volvía de la plaza de Mayo, donde había estado trabajando durante una manifestación, y me metí en el metro. Caminé por un pasillo azulejado y, cuando doblé por otro, me llegó por la espalda una voz que cantaba. Fue como si me hubieran golpeado los pulmones. Me detuve en seco. ¿De qué estaba hecha esa cosa? Parecía una materia formada por partículas de nieve y chispas de fuego y huesos de animales preciosos, con capacidades químicas para producir la alteración y la locura. La voz cantaba una canción machacona y sensiblera de Marco Antonio Solís y, cuando llegó al estribillo —«no hay nada más difícil que vivir sin ti»—, sentí que me asfixiaba. Regresé sobre mis pasos y miré. Vi, sentado en el piso, a un hombre ciego tocando la guitarra y, a su lado, a un chico de unos diez años. De él brotaba esa voz cargada de un dolor sulfúrico, llena de pasado, que me hundía un espolón de fuego en la garganta. Y, mientras hacía eso —mientras me hacía eso—, el chico, Dios mío, jugaba, sin levantar la vista, al Candy Crush. Era como ver a Mozart tocando el piano y revolviendo, a la vez, una olla sobre el fuego. Voyeur invencible, me quedé mirándolo. Me dejé enardecer, detenida en mi aleph de éxtasis, y el chico cantó esa canción una, dos, tres veces, sin dejar de jugar, sin levantar la vista, mientras yo, con la espalda contra la pared, me sentía cruda y poderosa, contemplando la vida de los muertos y la muerte de los vivos y viendo abrirse, ante mí, las puertas del entendimiento. ¿Si hablé con él, si me preocupa su destino? Qué preguntas tan obvias. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de otra cosa. Estoy hablando de aquel pasaje de William B. Yeats: «tan honda fue mi felicidad, que me sentí bendito y pude bendecir». Tan honda fue mi felicidad, que me sentí bendita y pude bendecir. Y eso duró cinco minutos que, como todo el mundo sabe, es lo que dura la felicidad.

domingo, 8 de junio de 2025

Destrato

No hay nada que me moleste más que el destrato del otro. El que no cumple acuerdos y no pone la cara. Me sé paciente, tolerante y comprensivo. No se trata de como reacciono a las dificultades del otro. Se trata de cuando el otro te hace sentir que le chupas un huevo.

lunes, 26 de mayo de 2025

Pasar de fase

Estoy un poco hinchado las pelotas de que en este país estemos todo el tiempo peleando. Mostremos poca tolerancia, nos agarremos de algo y le busquemos la peor interpretación (y no la mejor). Ojala pasemos de fase.

domingo, 25 de mayo de 2025

Días malos

Hay días malos en los que herimos y nos herimos. Rechazamos los intentos de salvataje de otros y ninguna última técnica de bienestar emocional nos saca adelante. Días en donde el tiempo pasa lento, frío y pesado. Lo interesante es que es muy probable que mañana ya estemos mejor sin hacer absolutamente nada. Como si tuviéramos una inercia que nos hace subir desde la parte más baja a la que hemos llegado.