Hoy se festeja el día del padre y tengo la suerte de festejarlo en el doble rol de padre e hijo. Es muy interesante esa sensación porque uno reflexiona sobre la relación con sus hijos y con su papá. Como papá uno tiene la sensación que hace lo mejor que puede y se ve lleno de oportunidades de mejora (más tiempo para los hijos, más paciencia, más charlas) y eso va haciendo madurar la relación con su propio padre: seguramente él hace lo mejor que puede y tiene las inquietudes. Creo que debemos correr del medio las pequeñas diferencias que podemos tener con el otro (que trabaje menos, que hable más, que disfrute más, lo que sea en cada caso...), no hacerlas exigibles y disfrutar el amor que siempre hay como música de fondo. Ese amor entre padres e hijos es algo que en pocas relaciones tenemos la suerte de disfrutar y tenemos que celebrarlo! También quiero desear a los que no tienen a su papá en este día que puedan recordarlos en paz y alegría.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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