Hay personas que nunca lloran. Van por la vida regando lucha, vitalidad, por momentos apuros y las lágrimas le son ajenas. Pero hay un momento que lloran y uno percibe que esas lágrimas les pertenecen. Que esas lágrimas hablan mucho mas que mil palabras. Las lágrimas algún día salen. Por necesidad. Esas lágrimas nos acercan al otro. Y más cuando nunca habían estado.
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