El rendimiento máximo en una actividad se obtiene con menos del 100% de dedicación a esa actividad. Esta regla es muy sencilla de ver en el ejemplo del hachero: un hachero va a cortar mayor cantidad de árboles cuando se dedique un tiempo a hachar y otro tiempo a afilar la sierra. Cada uno de nosotros tenemos que encontrar el porcentaje de tiempo de dedicación a una actividad en donde nuestro rendimiento es óptimo en esa actividad: conozco casos en donde tiene que ser muy bajo y casos en donde tiene que ser altísimo. Ojo con buscar siempre la solución al rendimiento en mayor contracción al trabajo porque no siempre es la respuesta.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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