Ojala a los buenos no les ganen los hijo de puta. Los ventajeros, los miserables, tienen que ser derrotados. El problema es que los buenos son medio ciegos, andan por la vida creyendo en la bondad de la gente, son transparentes, generosos. Hasta que un dia se cruzan con un hijo de puta que los hace sufrir. Los buenos tienen que ser más vivos. Son nuestra ultima esperanza.
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