Según investigaciones con deportistas la causa principal de la pérdida del foco por parte de estos durante la competencia es el haber cometido un error. El jugador se queda psicológicamente detenido en el error. En su cabeza se da una self-talk (charla consigo mismo) del tipo “soy un burro!..soy un tarado!...ahora me van a sacar…” que impide que el deportista pueda rendir en las jugadas siguientes porque su cabeza está ocupada con un dialogo que no tiene que ver con lo que está sucediendo post-error. Los entrenadores muchas veces agravan esta situación poniendo una lupa excesiva sobre todos los errores que cometen los jugadores.
Un jugador de alto rendimiento se caracteriza por lograr que los errores que comete no inhiban su rendimiento posterior. Tiene la capacidad de dejarlos ir, los ve y luego los deja ir. Los jugadores con menos fortaleza cuando cometen un error dejan de tomar decisiones, se inhiben, se hacen sacar, deambulan por la cancha. La clave es ver el error como una parte inevitable del juego, bajarle su importancia y luego complementar con rutinas psicológicas post-error.