Hay situaciones que no hay que ponerle palabras. Cuando las queremos definir las matamos, las ahogamos, las transformamos en algo que no son. Hay situaciones para las cuáles las palabras son muy chicas, son incomodas. Hay situaciones que solo hay que dejarlas ser, no atraparlas, no etiquetarlas. Hay situaciones como el río, como el viento. No las atrapes. Deja que te lleven.