Es mucho más fácil reemplazar un habito que erradicarlo.
La regla de oro del cambio de habitos es mantener la misma señal, la misma recompensa pero cambiar la rutina.
Para que el comportamiento se cambie la gente debe creer que el cambio es posible.
Y en la mayoría de los casos, esa creencia solo surge con la ayuda de los grupos.
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