Me gusta mucho observar cómo la gente usa el poder.
Por ejemplo, aquellos que fueron tus pares -o incluso vos fuiste su jefe- y ahora tienen poder. También las secretarías. Me gusta observar a los guardias de los bancos “maltratar” a los que sacan el celular.
Observó a los que abusan del poder sacando ventajas personales.
Me gustan los que tienen mucho poder y no tienen ningún puesto formal. Escriben o llaman y los supuestos poderosos le responden a la brevedad.
Admiro a los que su prestigio le generan seguidores. A los que no mandan.
Me gustan los poderosos que abrazan, hacen chistes, parecen humanos. Aquellos que preguntan para cuando puede estar y si necesitas alguna ayuda.
Creo que todos nos damos cuenta cuando el otro usa bien o mal su poder y con esa “sensación” le respondemos.
Si no tenemos escapatoria, haremos lo mínimo y perfeccionaremos ese arte desde ambos bandos.
Si lo usa bien, empujaremos, haremos más y antes.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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