Me gusta mucho observar cómo la gente usa el poder.
Por ejemplo, aquellos que fueron tus pares -o incluso vos fuiste su jefe- y ahora tienen poder. También las secretarías. Me gusta observar a los guardias de los bancos “maltratar” a los que sacan el celular.
Observó a los que abusan del poder sacando ventajas personales.
Me gustan los que tienen mucho poder y no tienen ningún puesto formal. Escriben o llaman y los supuestos poderosos le responden a la brevedad.
Admiro a los que su prestigio le generan seguidores. A los que no mandan.
Me gustan los poderosos que abrazan, hacen chistes, parecen humanos. Aquellos que preguntan para cuando puede estar y si necesitas alguna ayuda.
Creo que todos nos damos cuenta cuando el otro usa bien o mal su poder y con esa “sensación” le respondemos.
Si no tenemos escapatoria, haremos lo mínimo y perfeccionaremos ese arte desde ambos bandos.
Si lo usa bien, empujaremos, haremos más y antes.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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