Siempre me debato que hacer cuando alguien pide algo fuera de los procesos laborales acordados. Imaginemos que decimos que aceptamos cambios hasta el día 5 de cada mes y alguien te viene con cambios el día 10. Aceptarle los cambios es más simpático, te queda un favor en tu cuenta, la relación no se resiente. Pero en el mediano plazo pasa todo lo contrario, como tus procesos son tan variables nunca logras dominarlos y esa misma persona te dice que no puede ser que en las cosas importantes tu sistema no funcione. Los buenos procesos no requieren de héroes ni milagros, requieren de personas inteligentes, responsables y valientes. Prefiero que te enojes en las cosas que no tienen importancia y que estés contenta en las otras.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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