Cuando esta por empezar el partido o en los momentos más difíciles nos abrazamos para hacernos uno. En esos momentos sentimos que somos más fuertes, que van a necesitar superar no a un jugador sino a todos nosotros. Nos movemos en bloque con una misma idea. Lo hacemos por el placer de sentirse parte de una idea, de una mantener de entender la vida. No nos sobra nada, solo una cuota extra de atrevimiento, de rebeldía, de no creer en los limites. Pero eso nos pasa porque cuando nos abrazamos nos sentimos casi, casi, invencibles.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).

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