En los Guerreros de Pedro Echagüe tenemos un jugador que es un poco artista, un poco revolucionario, tiene una cabeza de formula uno, y hace casi siempre lo que quiere, en la cancha y en la vida. Juega con desparpajo, parece cansino pero solo lo hace para que bajes la guardia y enredarte en una boba o clavarte un tiro acariciando la red. Tiene el corazón caliente y la cabeza helada. Le gusta ser libre. Es el hombre que descoloca más rivales por partido que existe. Casi no necesita que le des indicaciones, solo quiere que le dejes ser libre. Y si se siente libre, él te ayudara a ganar.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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