lunes, 28 de noviembre de 2011

Minuto

Hoy estaban jugando los Guerreros de Pedro Echagüe en juveniles frente a Boca, hacía un calor tremendo, y el  técnico pide minuto. El partido estaba parejo y uno de los mejores jugadores del equipo estaba sentado en el banco escuchando las indicaciones del técnico a punto de tomar agua. De repente viene Agustín, se mete entre los jugadores y le pide la botella de agua porque él también tenia sed. Este jugador sonríe, se la da, espera que Agus termine y luego toma él. Se levanta y vuelve al juego. Lo rico de la anécdota es que los grandes jugadores están a otra velocidad, otros tiempos, otra relación con la presión. Ellos están a varios segundos de todos nosotros. Ellos pueden ver más cosas por segundo que nosotros. Están mucho más preparados para reaccionar ante lo imprevisto y dominarlo.

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