domingo, 28 de mayo de 2017

Ganar por uno. De visitante.

Pocas cosas me dan más placer que mi equipo gane por uno. De visitante. Convirtiendo para pasar al frente y defendiendo la última bola. Impidiendo que nos ganen. Esas cosas me hacen sentir inquebrantable, poderoso, indestructible. La sensación post triunfo dura unos pocos minutos pero tiene una intensidad única. La idea de trabajar durísimo para volver a sentir eso es racionalmente estúpida pero emocionalmente justificable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario