Cuenta Julio Velasco que el mejor elogio que recibió de un joven asistente suyo fue que para seguirlo se necesitaban ocho cafés por día..."que a mis sesenta y cinco años un joven de veinticinco me diga eso es el mejor elogio que puedo recibir..." concluyo Julio.
Para ser muy bueno en algo hay que trabajar mucho, hay que ser un loco de la guerra, nos tiene que gustar mucho dedicarnos a eso.
"Toda la vida trabajé mucho, abro la puerta, controlo la caja y cierro la persiana todas las noches.".
Quiero gente a mi lado que sea obsesiva (trabaje mucho), hincha pelotas (atención a los detalles, a la eficiencia y a la calidad) y amarga (que "no deje papeles tirados en el vestuario", que se preocupe por las cosas que nadie se preocupa porque las considera menores).
Para ser muy bueno en algo hay que trabajar mucho, hay que ser un loco de la guerra, nos tiene que gustar mucho dedicarnos a eso.
"Toda la vida trabajé mucho, abro la puerta, controlo la caja y cierro la persiana todas las noches.".
Quiero gente a mi lado que sea obsesiva (trabaje mucho), hincha pelotas (atención a los detalles, a la eficiencia y a la calidad) y amarga (que "no deje papeles tirados en el vestuario", que se preocupe por las cosas que nadie se preocupa porque las considera menores).
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