Si un padre le paga a un hijo por una tarea domestica -por ejemplo, lavar los platos- entra en un camino difícil de abandonar.
Si el padre le paga al niño le esta confirmando que la tarea es desagradable (si fuera agradable, el niño no necesitaría un premio). Pero esta indicación inicial pone al padre en un callejón sin salida. Si la paga es muy pequeña, el niño no la aceptara. Si es lo suficientemente atractiva para que el niño acepte, el padre esta condenado a ofrecerla nuevamente cada vez. No hay marcha atrás. Si le pagas a tu hijo por lavar los platos, ten por seguro que no hará nunca más esa tarea sin cobrar. Y lo que es peor, una vez que desaparezca el atractivo de la suma pagada, la tendrás que ir aumentando para que tu hijo siga cumpliendo...
Si el padre le paga al niño le esta confirmando que la tarea es desagradable (si fuera agradable, el niño no necesitaría un premio). Pero esta indicación inicial pone al padre en un callejón sin salida. Si la paga es muy pequeña, el niño no la aceptara. Si es lo suficientemente atractiva para que el niño acepte, el padre esta condenado a ofrecerla nuevamente cada vez. No hay marcha atrás. Si le pagas a tu hijo por lavar los platos, ten por seguro que no hará nunca más esa tarea sin cobrar. Y lo que es peor, una vez que desaparezca el atractivo de la suma pagada, la tendrás que ir aumentando para que tu hijo siga cumpliendo...
Comentarios
Publicar un comentario