lunes, 28 de septiembre de 2015

Felicidad

Algunas personas tienen una idea demasiado inmaculada de la felicidad. Creen que dura mucho tiempo, que se mantiene en un nivel alto por periodos prolongados, que llega sola. No es así señores. Otros nos la rebuscamos para encontrarla. La provocamos. La encontramos en los pequeños detalles. La saboreamos ese ratito que dura no sabiendo cuando volverá. La felicidad tiene mucho más que ver con ensuciarme las manos, encontrarla cuando doblamos la esquina, sembrar mil semillas, no esperarla.

Dos tipos de relación con la autoridad

Hay dos tipos de relaciones con la autoridad: hay una relación en donde prima la diferencia de roles y el contenido entre las dos partes no se discute. Es cuando las cosas se hacen porque yo lo digo, no importa lo que pienses. En esta relación la dependencia a la autoridad es total. Hay un segundo tipo de relación con la autoridad en donde hacemos algo en virtud de lo pertinente que es el contenido de lo que la autoridad nos transmite. Importa mucho más el contenido que los roles. Lo haríamos igual aunque no venga de la autoridad. Lo hacemos porque estamos convencidos de que eso es lo que hay que hacer. En esta relación la dependencia a la autoridad es mínima.

La zona del azar

Cuando un partido entra en la zona del azar puede ganar cualquiera. Si todo se define en una jugada dentro de un paquete de mil jugadas pudo ganar cualquiera de los dos. No hay ni grandes ganadores ni tristes derrotados. Un equipo es mejor que el otro cuando saco el juego de la zona de azar. Cuando llega al ultimo tiro con la certeza de que va a ganar.

Energía iatrogenica

Hay personas que le ponen garra a las cosas, pasión, empuje, pero si esta energía no se canaliza adecuadamente (logrando acuerdos, respetando a los otros, sumándolos) el efecto de tanta energía es más dañino que beneficioso. La iatrogenia -para explicarlo en forma sencilla- son los efectos negativos de un acto con finalidad positiva. La energía por si misma no es buena, debe medirse por los resultados que logra.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El gitano

En el libro "Carceleros" de Marcelo Izquierdo (regalo de Juan Scheines) -que cuenta la historia del club Lamadrid- hay una historia de Sandro. En el club se organizaban bailes para el carnaval y se contrataban diferentes estrellas. Estas iban, tocaban algunos temas y pasaban por la administración del club a cobrar su caché. Un año mermó mucho la cantidad de gente que había ido al baile y los dirigentes estaban muy preocupados ya que no habían recaudado lo suficiente para pagar a todas las estrellas que habían contratado. Sandro era la estrella del momento y hacía el numero final. Hizo su show como si el club estuviese repleto, hizo delirar a todas las presentes y se dirigió a la administración junto con algunos dirigentes. Había que arreglar los números. Con su aire campechano, Sandro los miro y les dijo "que les voy a cobrar muchachos...si no vino nadie...". La historia me pareció conmovedora. Para mi alguien es grande cuando es capaz de pensar en el otro y no se cree a donde lo pone la vida en determinado momento.

jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Alrededor de que nos reunimos?

Hay personas que buscan y organizan su vida alrededor de la tragedia. Te cuentan los problemas de la prima de la prima de tu prima segunda que solo viste cuando tenias tres años y que vos no reconoces ni en foto. Ese es el tema de charla. El tema es de difícil resolución porque no es tan fácil decir que te importa un carajo tanta tragedia, pero el punto en cuestión es que -si se trata de buscar tragedia en el mundo- siempre la habrá suficiente. Siempre me pregunto porque estas personas no organizan su vida alrededor de los encuentros, las fiestas, los viajes, las risas. Si de lo que se trata es de estar juntos, cuando podamos elegir cambiemos los motivos alrededor de los cuáles nos reunimos.

Cuidar tu entusiasmo

Hay que moverse por lugares en donde el propio entusiasmo fluya fácil, sin demasiadas trabas, sin demasiados rebusques. No vamos a cambiar al otro. Cuando el entusiasmo se traba, hay que esquivar y seguir. Uno ya es viejo para ser optimista en que el otro va a cambiar. Cuando no se puede, no se puede. Debemos cuidar muestro entusiasmo y no pedalear en el aire. No se trata de juicios de valor sino de coincidencias.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Niveles de riesgo

La primera meta de un equipo debería ser estable, previsible, tener pocos errores, asegurar las cosas que puede controlar (rebotes defensivos, tiros libres, cantidad de perdidas). Una vez que esta ese nivel asegurado, debería ir por objetivos más riesgosos (convertir, robar una pelota producto de correr un riesgo). Muchos equipos ponen más energía en el espacio de más riesgo y muy poca atención a las cosas que dependen exclusivamente de ellos.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ir por todo

Es fácil tener determinación cuando vas perdiendo. Tu mente sabe que tenes que reaccionar, que tenes que tratar de revertir la situación, es casi automático el ir hacia adelante. Pero los mejores deportistas logran tener esa determinación de liquidar el asunto cuando sacan una ventaja. La ventaja no los pone en ese lugar casi automático de relajarse un poco, de dar alguna ventaja, de permitirse algún error. Hay que desarrollar la capacidad de un equipo de "seguir golpeando" cuando ve "sangre", de impedir que el rival crea que puede levantarse, recuperar la ventaja. Hay jugadores que usan concienzudamente la estrategia de "mentirse" cuando sacan una ventaja y se dicen a si mismos que ese momento es el momento de duplicar la intensidad, ir por todo, no cometer ningún error. Los grandes equipos profundizan las ventajas.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los puntos puente

Brad Gilbert indica que los puntos más importantes a jugar son los que proceden a los puntos definitorios. Los deportistas menos oportunistas no se dan cuenta del valor del punto que se va a jugar cuando van 30-30. Un deportista fuerte mentalmente juega ese punto con férrea concentración. El punto puente es el punto previo a poder ganar el juego. En ese punto uno obtiene la mayor ventaja psicológica frente a su contrincante porque este no se lo toma tan en serio. En un partido de basquet uno podría pensar el momento del último cuarto en donde sacas cuatro o cinco puntos. Si tu equipo es capaz de seguir acelerando cuando restan tres o cuatro minutos llegara al final del juego con tranquilidad y tendrá casi aseguro el triunfo.

Discutir con un fantasma

Hay personas que discuten hoy por problemas que no han sucedido. Problemas del futuro. Problemas con alguna posibilidad de suceder pero discuten como si el problema fuese real. No discuten como evitar el problema o como encararlo. Lo ponen sobre la mesa como si ya existiese. Después el problema -como era probable- nunca aparece y uno se pregunta para que gastaron tanta energía en fantasmas....que capacidad de sufrir....

jueves, 17 de septiembre de 2015

Felicitaciones licenciada!

Ella como alumna se sentaba siempre en la fila que daba contra la pared izquierda. A mitad de la fila para ser más preciso. Hablaba poco. Pero cuando hablaba vos sentías esa mirada intensa antes de arrancar. Siempre pensé que a una persona inteligente la puedo descubrir en su forma de mirar. Cuando ya no era mi alumna le dije que venga a trabajar conmigo. Y es un tractorcito. Es Masche. Es una de esas personas que hace las cosas en un cuarto de tiempo del que nos toma a nosotros. No especula. Termina antes y te lo hace saber para mostrarte que se puede bancar todo lo que venga. Es de pocas palabras o yo la respeto demasiado, no lo sé. Los dos nos tratamos a cien metros de distancia. Hoy se recibió y debe estar muy feliz. Tenemos una relación en donde irla a ver a la salida de la Facultad para darle un beso hubiese sido un acto ajeno a la distancia de como nos tratamos pero yo quería dejar testimonio de mi admiración a esa mirada que no necesita hablar mucho para irradiar inteligencia. Te felicito Silvia. Sos grosa.

El té

En la película "Francisco. El padre Jorge" hay una escena de un supuesto dialogo entre el papa y Cristina Kirchner. Ella llega tarde a la cita y cuando prueba el té que le preparó el papá, dice en una forma muy histérica "Qué exquisito té!". El papa la mira y le responde "Es que tuve mucho tiempo para prepararlo...". Yo no soporto a los narcisistas. Me da bronca su falta de cuidado del otro y muchas veces he pensado la mejor forma de relacionarme con ellos (cuando no puedo evitarlos). En esa respuesta del papa encontré la punta del ovillo. Al narcisista hay que cocinarlo en una salsa en la que no sepa nadar. Al narcisista no hay que enfrentarlo con emocionalidad sino con inteligencia. Al narcisista hay que mostrarle que es un boludo, no que es malo.