Algunas personas tienen una idea demasiado inmaculada de la felicidad. Creen que dura mucho tiempo, que se mantiene en un nivel alto por periodos prolongados, que llega sola. No es así señores. Otros nos la rebuscamos para encontrarla. La provocamos. La encontramos en los pequeños detalles. La saboreamos ese ratito que dura no sabiendo cuando volverá. La felicidad tiene mucho más que ver con ensuciarme las manos, encontrarla cuando doblamos la esquina, sembrar mil semillas, no esperarla.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
