Hay e-mails que no se contestan en el día. Cuando uno demora la respuesta, la persona empieza a tratar de resolver el tema por si mismo, analiza la pertinencia del pedido, reflexiona. Mandar un e-mail es muchas veces el camino más corto, la tercerización del esfuerzo en el otro. Hay e-mails que se contestan en el día, muchos en las próximas 48 hs y el resto no hace falta contestarlos.