Yo todas las mañana me voy caminando con Agustín al colegio. Son unas tres cuadras desde casa al colegio que disfrutamos los dos como ese momento nuestro, de padre e hijo. Esta semana veníamos hablando y me preguntó cuando podría empezar a ir solo. Me pidió que no le cuente todavía a mamá. Agus ya esta en esa edad en donde quiere ponerse cara a cara con la vida y empezar a caminarla solo. Yo le dije "Bueno...mañana solo te acompaño hasta el puente...y vos haces las otras cuadras solo". Y al día siguiente llegamos al puente, repasamos todas las indicaciones para cruzar la calle y nos despedimos con un beso. Arranco con paso firme, yo me cruce de calle y lo fui mirando. Un poco emocionado. Nuestros hijos crecen y tenemos que acompañarlos pero desde enfrente. Seguir mirándolos pero dejarlos que arranquen solos. Tenemos que acompañar sus pedidos de libertad aunque nos de un poco de miedo. Nuestros hijos crecen. Empiezan a caminar solos. Ser testigo de esos pasos de libertad, de pecho inflado por la autonomía lograda, me llena el alma.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...