En la película "Francisco. El padre Jorge" hay una escena de un supuesto dialogo entre el papa y Cristina Kirchner. Ella llega tarde a la cita y cuando prueba el té que le preparó el papá, dice en una forma muy histérica "Qué exquisito té!". El papa la mira y le responde "Es que tuve mucho tiempo para prepararlo...". Yo no soporto a los narcisistas. Me da bronca su falta de cuidado del otro y muchas veces he pensado la mejor forma de relacionarme con ellos (cuando no puedo evitarlos). En esa respuesta del papa encontré la punta del ovillo. Al narcisista hay que cocinarlo en una salsa en la que no sepa nadar. Al narcisista no hay que enfrentarlo con emocionalidad sino con inteligencia. Al narcisista hay que mostrarle que es un boludo, no que es malo.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).