En la película "Francisco. El padre Jorge" hay una escena de un supuesto dialogo entre el papa y Cristina Kirchner. Ella llega tarde a la cita y cuando prueba el té que le preparó el papá, dice en una forma muy histérica "Qué exquisito té!". El papa la mira y le responde "Es que tuve mucho tiempo para prepararlo...". Yo no soporto a los narcisistas. Me da bronca su falta de cuidado del otro y muchas veces he pensado la mejor forma de relacionarme con ellos (cuando no puedo evitarlos). En esa respuesta del papa encontré la punta del ovillo. Al narcisista hay que cocinarlo en una salsa en la que no sepa nadar. Al narcisista no hay que enfrentarlo con emocionalidad sino con inteligencia. Al narcisista hay que mostrarle que es un boludo, no que es malo.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...