Los jugadores más fuertes mentalmente no condicionan su desempeño futuro por los errores que pudieron haber cometido en el juego. Los ves cometer un error, dos errores, tres y luego son capaces de hilvanar una, dos o tres jugadas positivas. En cambio, los jugadores con menos fortaleza se excluyen, se condenan, al primer error. Automáticamente aparece en su cabeza el "hoy no es mi día" aunque solo vayan unos pocos minutos del juego y terminan en su cabeza el partido. Ya no hay nada que hacer.
Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.