Ser madre es siempre poder un poco más, es posponer, es levantarse de la cama para tapar a un hijo, es tener paciencia, es levantarse más temprano para preparar la ropa para el colegio aunque sea la que más temprano se levanta, es educar aunque no sea el camino más sencillo, es sentarse a hacer los deberes, es salir a comprar ese mapa del continente africano un domingo a las ocho de las noche con casi todo cerrado, es dar un abrazo fuerte, es sonreír a la distancia en un acto en el colegio, es dejar que se duerman con vos y luego alzarlos y llevarlos a la cama de ellos. Una madre no es perfecta pero siempre deja pasar adelante a sus hijos en la fila de la vida. Y por ese gesto te llevamos siempre en el corazón.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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