Hoy llegó ese día en mi vida en donde pase el 80% del tiempo en el arco y el 20% restante corriendo en la cancha. Antes era al revés. Atajaba porque todos teníamos que atajar. Hoy sentí en mi mente el paso implacable del tiempo. Yo corría. No me cansaba. Podía jugar dos o tres partidos seguidos. Coincidió este momento con esos días que marcan el final del verano. Por el cielo que ya no esta celeste a la hora que solía estarlo. Pienso si estará bueno ser un excelente arquero. Sé que si, que hay que ir por eso, pero tiene mucho de aceptación que se acaba el verano y empieza el otoño.
Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.