Estaban dos esclavos a la orilla de un río. Uno se despertó, bostezo, desperezó, suspiro y dijo "como me gustaría tener un millón de sandías". El otro le preguntó "si tendrías un millón de sandias, me darías la mitad?" "No!", le respondió el primero. "Me darías un cuarto?" volvió a preguntar el segundo. "No, tampoco!". Finalmente le dijo "¿No me darías ni siquiera una sandía? ¿A mi, que soy tu amigo?". "No, no te daría ni una sandía porque sos tan perezoso que no sos capaz ni de soñar por ti mismo."
Hay veces que nos encontramos con personas que buscan siempre el camino más corto, la fácil, el atajo. Lo hacen como modo de vincularse con la realidad (o los sueños).
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
Comentarios
Publicar un comentario