"Somos un desastre para planificar, actuamos en forma impulsiva, nos dejamos llevar por las emociones y tendemos a confiar demasiado en nosotros mismos" sintetiza Sebastián Campanario en relación a nuestros sesgos cognitivos. Reconocer esta obviedad es algo muy saludable para poder tener expectativas más realistas de que esperar del otro.
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