Nosotros tomamos decisiones a partir de algoritmos que tenemos en nuestra mente. Algoritmos que operan la mayoría de las fases en forma automática. En muy pocas situaciones nos detenemos a reflexionar sobre la decisión. Simplemente la ejecutamos. Somos decisión-ejecución como una unidad indisoluble. Esos algoritmos tienen como base el conocimiento pero también las emociones y ambos componentes se influyen mutuamente cuando la persona decide la ejecución. Personas capaces pueden no ejecutar la acción porque sobreestiman los peligros y personas menos preparadas se pueden lanzar a la acción porque subestiman los peligros.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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