martes, 29 de agosto de 2017

Arrastrar

Dos monjes regresaban caminando a un monasterio un día que había llovido mucho y el camino estaba lleno de charcos con agua. En un momento ven a una mujer joven muy sensual que no puede avanzar detenida por un charco. El monje más grande toma a la mujer en sus brazos, la levanta y la cruza del otro lado del charco y luego siguen los dos monjes camino al monasterio. A la noche, el monje más joven se le acerca al monje más grande y le dice "Usted sabe que nosotros -como monjes- no tenemos permitido tocar a ninguna mujer...", a lo que el monje más grande le responde "Si hermano, tienes razón, pero yo deje a la joven mujer del otro lado del charco y tu todavía la llevas a cuestas..."

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