En el año 2010 la doctora canadiense Camila Knight hizo una investigación con 42 atletas de alto rendimiento sobre que comportamiento esperaban de sus padres mientras ellos competían. Estos fueron los principales puntos de la publicación de los resultados:
- Los padres deberían apuntar a reconocer la actitud y esfuerzo de sus hijos pero abstenerse de dar instrucciones técnicas o tácticas a sus hijos mientras juegan.
- Los padres deberían dar consejos prácticos a sus hijos (por ejemplo, recordarles la importancia de una buena alimentación o de la entrada en calor).
- El comportamiento no verbal de los padres debe coincidir con aquello que están diciendo (por ejemplo, si les hacen una arenga pero con un lenguaje corporal desatendido de la situación no tiene ningún efecto).
- Los padres deben entender y respetar la ética del competir. (no se irrespetuosos con los jueces y jugadores rivales, ser buenos perdedores pero también buenos ganadores.).
- Los padres deben evitar dar largos discursos y análisis del juego en el camino de regreso a casa con sus hijos.
- La cena familiar tampoco es el lugar para que el padre haga de entrenador del chico.
- Antes de una competencia, es suficiente un saludo con el puño cerrado y el dedo gordo hacia arriba, una inmensa sonrisa, y una palmada en la espalda.
Los chicos solo necesitan que sus padres estén en la tribuna acompañadolos y que si no pueden estar en silencio, solo los alienten y reconozcan sus esfuerzos. Más de eso es nocivo y si los aman, deberían evitarlo.
- Los padres deberían apuntar a reconocer la actitud y esfuerzo de sus hijos pero abstenerse de dar instrucciones técnicas o tácticas a sus hijos mientras juegan.
- Los padres deberían dar consejos prácticos a sus hijos (por ejemplo, recordarles la importancia de una buena alimentación o de la entrada en calor).
- El comportamiento no verbal de los padres debe coincidir con aquello que están diciendo (por ejemplo, si les hacen una arenga pero con un lenguaje corporal desatendido de la situación no tiene ningún efecto).
- Los padres deben entender y respetar la ética del competir. (no se irrespetuosos con los jueces y jugadores rivales, ser buenos perdedores pero también buenos ganadores.).
- Los padres deben evitar dar largos discursos y análisis del juego en el camino de regreso a casa con sus hijos.
- La cena familiar tampoco es el lugar para que el padre haga de entrenador del chico.
- Antes de una competencia, es suficiente un saludo con el puño cerrado y el dedo gordo hacia arriba, una inmensa sonrisa, y una palmada en la espalda.
Los chicos solo necesitan que sus padres estén en la tribuna acompañadolos y que si no pueden estar en silencio, solo los alienten y reconozcan sus esfuerzos. Más de eso es nocivo y si los aman, deberían evitarlo.
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