Cualquier elogio que tenga que ver con un resultado (campeón!) o habilidad (sos un genio!) genera en el receptor del elogio el temor inconsciente de perderlo y ese temor lo llevara a evitar situaciones donde se ponga en riesgo el elogio recibido. Elogie en los chicos el esfuerzo, la capacidad de trabajo, el compromiso con su proceso de desarrollo. Eso no genera temor a perder nada sino impulso para seguir progresando.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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