Era una cena de dos matrimonios donde uno de los hombres era abogado y el otro un médico. El médico arranca la frase diciendo "...él no me va a dejar mentir.." y en ese momento el abogado lo interrumpe y dice..."no...no...al contrario...yo te voy a enseñar como mentir..."Todos estallan en una carcajada por la acotación.
Aunque no me guste mucho la profesión de abogado, este hombre no deja de ser brillante. La capacidad de conocernos, de tener humor, de reírnos de nosotros mismos, de tener chispa, es algo que le pone sal a la vida.
Aunque no me guste mucho la profesión de abogado, este hombre no deja de ser brillante. La capacidad de conocernos, de tener humor, de reírnos de nosotros mismos, de tener chispa, es algo que le pone sal a la vida.
Comentarios
Publicar un comentario