Y si mi decís que puedo no ir a trabajar el 24 y 31 seguramente saque algunos temas pendientes o atrasados porque me divierte mi trabajo, lo disfruto, me da mucho placer, estoy orgulloso de trabajar aquí y hacer lo que hago. Pero necesito que me digas que reconoces mi esfuerzo, que me valoras, que confias. No necesito que me controles ni me pongas horarios. Soy grande y sabes que voy a estar a la altura de las circunstancias. El trabajo es algo que hago y que habla de mi, no un lugar en un horario determinado.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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