Buenos Aires, lunes, 14 hs. La temperatura estaba cerca de los 35 grados de sensación térmica. Fui a cambiar dos cargadores de IPad que me habían durado 72 hs....Me fume la Avenida Corrientes llena de autos hasta casi el Obelisco, estacione el auto en un garage y me presente en el local. No había nadie y cuando me acerque el flaco me dijo "tenes que sacar numero", fui, lo saque y a los 10 segundos me llamo el mismo flaco. Amablemente le explique el motivo de mi tramite y me dijo "Trajiste la garantía?". Le dije que no pero que seguramente en sus sistemas tiene la copia de la compra porque la hice en Mercado Libre. "No" me respondió, "sin la garantía no podemos hacer nada" dijo con cero voluntad de resolver mi problema. Ya hinchado las pelotas, agarre los cargadores y fui a la caja y pedí que llamen al supervisor. Ya levantando la voz le explique que me hice una hora de viaje, pague el estacionamiento, para cambiar dos cargadores que había comprado acá que me habían durado tres días y que aquella persona no me los quería cambiar porque no traía el papel de la garantía y que le pedía una solución. No se si me vio cara de #bombita pero se tiro para atrás, me pregunto quien me había atendido, imprimió la garantía en dos minutos y me los cambio. Moraleja: no hay que someterse al primer boludo que nos encontremos con cero voluntad, hay que levantar la voz para que tu queja sea escuchada por el resto de los clientes y que el supervisor te solucione el problema para que no se le haga un quilombo en todo el local. A veces tendrás suerte.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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