Hay una capacidad casi ilimitada que tenemos los seres humanos y es la de ignorar nuestra ignorancia. Nos la pasamos construyendo la mejor historia posible partiendo de la información disponible, y si la historia es buena, la creemos. Paradójicamente -dice Daniel Kahneman- es más fácil construir una historia coherente cuando nuestro conocimiento es escaso, cuando las piezas del rompecabezas no pasan de unas pocas.Nuestra convicción de que el mundo tiene sentido descansa en nuestra capacidad de ignorar nuestra ignorancia. Hay que creer mucho más en aquellos que tienen historias incompletas, de final incierto, respetuosos del azar y de lo que pudo haber sucedido que en aquellos que cuentan historias fantásticas.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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