Creo que hemos perdido algo. Aquellos lideres que miraban a los ojos, que creian que tocar el alma era importante, ya no están. Se llenaron de ideas, de formación, de ROIs, y se congelaron. La mayoría del discurso gerencial es frío, lejano. Necesitamos más lideres que nos hablen de algo que nos importe, de algo que nos movilice para poner nuestra pasión en movimiento. La gente espera todo el tiempo algo en lo cuál trascender, algo que le de a su existencia la posibilidad de dejar una huella. No sean aburridos, no sean fríos, no se logra de esa manera movilizar a la gente.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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