domingo, 23 de noviembre de 2014

Pesimismo para la felicidad

Creo que soy el pesimista más feliz del mundo. No creo que casi nada salga bien por defecto. No creo en la bondad de la mayoría. Trabajo y me esmero para construir esos momentos de felicidad. Me ocupo personalmente de comprar el vino y la tira de asado. Me quedo hasta tarde haciendo los deberes para el día siguiente y me levanto temprano. Estoy atento para detectar a los garcas, a los movimientos interesados. Me entrego a los buenos, a los que demuestran interés en mi como persona. Mi pesimismo es inteligente, es una actitud alerta y laboriosa. Me gusta pasarla bien en la vida y eso no podemos dejarlo en manos del azar.

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