Hoy mi vieja cumple setenta años. Me pone muy feliz que la vida la encuentre dueña de su tiempo, dueña de sus deseos. No puedo dejar de escribirle desde mis cuarenta y pico y mis deseos para ella. A esta edad -cuando ya caminamos, corremos y volamos solos- a lo que más aspiro es a que la pase bien, que se ría, que no se haga demasiado problema por nada, que se rodee de gente buena y que la quieran. A mi edad la madre es algo que no va a cambiar, uno ya la quiere como es, es alguien a quien uno le tiene mucha gratitud -quizás porque también es padre. A esta edad uno sabe diferenciar las formas -amor, cuidado- de los contenidos -portate bien, cortate el pelo, come los zapallitos. Me ha tocado una madre que siempre me ha dado amor, que me ha acompañado. Quizás otros hoy rescaten de ella que fue buena maestra, o que los acompaño en las malas, o que siempre ayudaba en el club donde crecimos. Yo no. Yo a esta edad rescato que ella pueda sonreír seguido, que viaje, que la pase bien. Quizás ese deseo sea mi forma de agradecerle lo que ha sido como mamá o decirle todo lo que la quiero.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...

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