Yo conocí un jugador al que no le entraba en la cabeza la idea de perder. Era un asesino. Podía tirarse de cabeza a la platea por una pelota. No tenia ego. Estaba entregado a la idea de ganar. También era un caballero. Odiaba ganar haciendo trampa. Era un guerrero de los cuentos. Su furia duraba lo que dura la competencia. Ni un segundo más. Cuando terminaba el partido era el primero en saludar a su rival. Era de los que cortan un contrataque perdiendo por uno y quedando solo una pelota si el rival caía lastimado en su llave. Ganar de esa manera para el no tenia valor. Solo quería ganar cinco contra cinco. Todos de pie.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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