Una habilidad que tienen que desarrollar los jugadores y entrenadores de personalidad avasalladora, directa y enérgica es conducirse de una manera en la cuál "no perdamos soldados en el medio de la guerra". Lucha Aymar cuenta en la entrevista del ciclo "Capitanes" que este fue un punto que le marcaron sus entrenadoras. Ella era muy exigente, dura y poco tolerante a los errores con las jugadores jóvenes que se sumaban al seleccionado y esto las inhibía. Un jugador con este tipo de personalidad tiene que sumar la sensibilidad de saber que necesita cada compañero. Saber el que necesita el grito, la puteada, y el que necesita el aliento, la palmada. Un jugador o entrenador de personalidad fuerte tiene que tener también la sensibilidad e inteligencia de poner al equipo por encima de ellos mismos y proveer lo que cada jugador necesita.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...